Descripción
La sensible boca de Mimori-san
Mimori, el serio jefe departamental, siempre había ocultado un secreto que lo atormentaba: su boca era una fuente de placer prohibido. Evitaba el dentista a toda costa, hasta que las malditas muelas del juicio comenzaron a molestarle sin piedad. Al fin cedió y acudió al consultorio, temblando ante la idea del tratamiento.
Pero nada lo preparó para lo que vendría. Cuando el doctor introdujo sus dedos en la boca de Mimori, la mezcla entre dolor y placer lo desarmó. Escuchar la voz baja y cautelosa del dentista solo intensificó su desconcierto, y la erección que no podía ocultar lo llenó de vergüenza. El doctor, visiblemente avergonzado, preguntó: “¿Procedo a realizar la extracción?”
En un instante que parecía suspendido en el tiempo, el doctor besó a Mimori. Una lengua ardiente y experta lo arrastró a un torbellino de sensaciones que desafió todas sus resistencias. Pero justo cuando Mimori pensaba que todo terminaría allí, la sorpresa llegó: el doctor le reveló ser alguien más cercano a él de lo que jamás imaginó, alguien que había esperado ese momento desde hace años.
Y así, en medio del dolor y el deseo, comenzó un juego prohibido que desafiaría no solo sus cuerpos, sino también sus corazones.
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