Descripción
La señorita del gran duque
Ariel despertó con el corazón latiendo acelerado. Apenas tenía nueve años, pero esta vez no permitiría que la sombra de su pasado la consumiera. Recordaba el desprecio de la familia Marquis, las noches heladas y las palabras crueles: “Esta perra no es mi hija”. Pero ahora, con el anillo frío en su dedo y el título de Gran Duquesa en sus manos, algo había cambiado.
—Bien, Ariel, ahora eres la Dama de esta casa —dijo Lakatyer, con una sonrisa ladeada que ocultaba más de lo que mostraba—. La Gran Duquesa no está, así que la mansión es tuya.
Ariel apretó el puño, decidida, aunque una voz interior la alertaba: ¿Por qué confiar en mí a mí, una niña de diez años, las llaves del tesoro familiar? La ama de llaves se rió al mostrarle el juego de llaves que custodiaban secretos inimaginables.
Pero el verdadero giro apenas comenzaba a mostrarse. Entre las sombras del gran palacio, una carta oculta reveló la razón: Lakatyer no era solo un hombre loco, sino el guardián de un destino que podría salvar o destruir a Ariel para siempre. ¿Estaba preparada para enfrentar no solo a su familia, sino a un enemigo más cercano de lo que imaginaba?
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